|
Racewalking para Corredores
Racewalking para Corredores
Introducción
Historia
El Racewalking o Marcha Atlética como tal, se remonta a Inglaterra a finales del siglo XVI o principios del XVII. En esta época, la aristocracia británica empleaba 'FOOTMEN' para ser acompañados en sus viajes en carroza. Estos criados caminaban junto el carruaje, reservaban alojamiento en las posadas adelantándose a sus señores, o bien avisaban de su pronta llegada. Con el tiempo, se empezó a cruzar apuestas entre los diferentes señores para ver cual de sus footmen era más veloz, lo que hizo que se les entrenara para competir entre ellos, llegando casi a una especie de profesionalización. Mucho más adelante se crearon las primeras reglas de competición, la más importante de ellas era la prohibición de correr. La era dorada llegó en 1837, año en el que fue considerado como deporte. Desde esa fecha se extendió en primer lugar por los paises de influencia anglosajona y posteriormente por todo el mundo.
Ventajas del Racewalking
- El Racewalking es mucho menos traumatizante que correr, debido al impacto mucho menor en pies, rodillas, caderas y espalda. Ello hace que lesionarse sea mucho más raro, lo que permite entrenar más y llegar a una mejor forma física incluso en edades avanzadas. -El Racewalking hace trabajar más la musculatura de la mitad superior del cuerpo, cintura y cadera que corriendo -El Racewalking aumenta el conocimiento del propio cuerpo, porque a diferencia de correr que todos podemos hacerlo sin instrucción previa, aquí debemos ser conscientes de nuestra postura y de cada parte de nuestro cuerpo.
Técnica del Racewalking
2. Cabeza: Erguida, usando los ojos para mirar el suelo unos metros delante. 3. Hombros: Relajados y en su situación natural, sin efectuar oscilaciones arriba y abajo aunque si se les puede rotar en un plano horizontal. 4. Brazos: Doblados en un ángulo de aproximadamente 85º, las manos relajadas. El movimiento de los brazos se asemeja al de un pistón de motor. Los codos están pegados al cuerpo. 5. Caderas: Rotan ligeramente de modo similar al bailar un 'twist'. Esta rotación es muy importante para añadir fuerza propulsiva a nuestra zancada. Se debe evitar sin embargo desplazar la cadera de lado a lado, lo que desperdiciaría energía y nos agotaría prematuramente. 6. Rodillas: La rodilla de la pierna que avanza se extiende antes de tocar el suelo, más por el impulso de la zancada que por efecto del cuádriceps. La mejor manera de lograr esta extensión es dando un paso corto. La pierna se vuelve a doblar al pasar de largo el centro de gravedad. 7. Pies: Aterrizar con el talón, manteniendo los dedos elevados, y el pie dirigido hacia delante. A continuación se rueda sobre el pie. Cuando se logra con eficacia el paso se hace casi silencioso. Los pies no se llegan a cruzar pero siguen una senda casi rectilínea. 8. Zancada: Corta hacia delante, larga hacia atrás. La longitud de la zancada varía según la morfología del marchador, pero siempre es mejor lo suficientemente corta como para que la técnica pueda ser correcta. El movimiento implica más 'empujar' que 'tirar'. 9. Velocidad: No se debe nunca marchar a más velocidad que a la que permita la propia técnica. Es preferible aumentar a velocidad mediante el aumento del ritmo, que con el aumento de la longitud de la zancada. El ritmo habitual en un marchador experimentado suele ser de aproximadamente 200/minuto con zancadas de una longitud equivalente a la mitad de la altura del marchador. |
||