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Marathon de Lima 2007
Marathon de Lima 2007


Crónica de: Manuel Trujillo, octubre 2007.



Marathon de Lima 2007.

Mi Marathon 43 o un sueño hecho realidad en la costa del Pacífico al pie de los Andes.

Visitar la cuna de la civilización Inca, realmente era un viaje muy esperado, y he tenido la suerte de combinar turismo y deporte con una buena dosis de espiritualidad, (no religiosa).

El 16 Septiembre tenía lugar la 2ª edición de la Marathon de Lima, y me planteé aprovechar el entrenamiento de los 104 kilómetros de “La vuelta al Moncayo”, y utilizar este entrenamiento para disfrutar de esta joven Marathon.

Como siempre me gusta hacer una crónica de mi última Marathon, para no olvidar los detalles que hacen de cada una de ellas una diferente y especial prueba, con una forma y características únicas. Pues después de estas cuantas Maratones, no hay dos iguales, cada una es en si mismo un sueño, sólo tienen en común la distancia mágica de sus 42 kilómetros y pico.

El viernes anterior a la Marathon salí a hacer un entrenamiento con un grupo de corredores, fue mi primer contacto con los marathonianos de Perú. Una gente encantadora con la que fue muy grato compartir un buen rato a primeras horas de la mañana.

El día de la Marathon amaneció una hermosa mañana y con cielo tapado, fresco y gris, pues en Lima el cielo estuvo gris y medio lluvioso todos los días de mi estancia en esta costera ciudad bañada por el Océano Pacífico. Diría que tiene un encanto tan personal que cada uno tiene que descubrir por si mismo.

Buena temperatura para correr, sin viento y un punto de humedad.

Nos esperaban las calles de Lima con todos sus distritos preparados para disfrutar de una mañana limeña, percibir mil olores, y diferentes ambientes en el trascurso de esta jornada turística deportiva.

Al llegar a las pistas tuve una sensación extraña al no encontrar ningún colega, pues casi siempre me encuentro con algún conocido, con algún compañero de esas batallas, peró eso es cuando son Maratones por Europa, incluso en N.Y, me he encontrado con conocidos de otras carreras. Pero esto esta algo lejos, era el único y primer español que participaba en esta recién estrenada Marathon, según me contaba el personal de la organización. De todas formas pronto conecté con los más veteranos e iniciamos la sesión de preparación, estiramientos y en unos minutos a situarnos en la línea de salida.

Salí con el veterano Raúl Sánchez, peró a los cuántos kilómetros mis piernas me pedían más marcha y me despedí pensando que posiblemente me arrepentiría de tirar tan pronto. Más tarde lo pensaría y me alegraría de marchar solo.

Unos cuantos kilómetros trascurrieron, y yo solo con mi ritmito, hasta que sobre el kilómetro 10 me fui acercando a una chica y a sus dos acompañantes que la dirigían perfectamente dándole los tiempos de paso y animándola y haciéndole bajar el ritmo cuando era necesario. Me encontraba de maravilla y así fuimos presentándonos y haciendo una preciosa visita al Malecón de Miraflores, Barranco donde Vargas Llosa tiene un apartamento para sus estancias en Lima, un recorrido precioso, paralelo al mar, viendo el barrio de Chorrillos al fondo, oliendo a pacífico y viendo a los practicantes de la tabla jugar con las caprichosas olas. Pase junto a un hermoso faro en Miraflores y le brindé ese kilómetro a La Princesa Mari Pau.

Me sentía disfrutar, respiraba profundamente con la armonía de mi ritmo y la no pretensión de hacer una gran marca, peró si disfrutar del recorrido, de los colores de sus calles, de su gente despistada que tímidamente te miraban y animaban con un guiño, y las más atrevidas aplaudían remisamente para no llamar la atención de los que caminaban. Ignorándonos a nosotros sudados visitantes en las calles a veces vacías, deseosos de pisar la meta. Poca gente nos animaba, pues muchos desconocían que se realizaba un importante evento deportivo como es la Marathon. Si una ciudad realiza, y organiza una Marathon, bueno sería que informara a sus ciudadanos de que se va a realizar un evento de ésta importancia, bueno sería que anunciase sus horarios para que los cansados corredores no tengan que soportar los malos momentos de los conductores nerviosos, de los no muy educados personajes que incapaces de atender a las órdenes de los encargados de la seguridad, policías, voluntarios, en lugar de aplaudir para animar a los corredores gruñen y montan en cólera, posiblemente por desconocimiento de esa conocida frase de Mens Sana in Corpore Sano.

Hubo momentos en que teníamos que jugar a sortear a los trasportes públicos y privados para no ser atropellados y para no darte con la gente que bajaban de los autobuses. Este es un punto necesario a mejorar, realmente importante por la seguridad del corredor. Lo manifesté educadamente a Oscar de la organización y ahora dejo constancia para que no lo olviden y lo tengan en cuenta para próximas ediciones, pues en definitiva los que hacemos la fiesta somos nosotros y deberíamos de ser todos. La especial atención al tráfico bien haría retrasarnos algunos minutos en el tiempo final según me comentaron los veteranos antes de salir, pero era necesario cuidar el tipo y llegar enteros.

Como he apuntado antes, un recorrido plano, bonito, fácil, entretenido, con algunos metros de desnivel, en próximas ediciones también podrían poner la altimétria para hablar de datos exactos, no es lo más importante en este caso pero es bueno a la hora de planificarse una Marathon.

Una cosa novedosa para mí fueron los avituallamientos. Cuando pregunté si serían vasos o botellas, me respondieron que en bolsitas y pensé cómo serían estos recipientes.

Puedo deciros que fue francamente bien el avituallamiento en bolsitas. En los mercados pude ver como las utilizan las bolsitas para vender líquidos al igual que sólidos, y adaptaron este sistema en los avituallamientos. El tamaño de la bolsa o más bien el contenido es el de un vaso de agua, lo justo para hidratarte cada 5 kilómetros más o menos, y en el caso de que necesites más agua puedes coger dos bolsitas y no tienes problema de que se vierta. Son fáciles de coger en carrera. Cuando decides tomar el contenido sólo tienes que morder una esquina de la bolsa e ingerir el agua, la primera vez lo haces con cuidado y con cierto asombro, peró la segunda vez, tan ricamente. En cambio cuando algunos voluntarios daban bebidas isotónicas en vasitos, era toda una suerte poder beber parte del contenido sin derramar otra parte, a no ser que te pares a beberlo.

Por lo tanto los avituallamientos correctos, pero no puedo decir lo mismo de la animación, pues tendrían que animar un poco el recorrido y hacer que la gente conozca más este tipo de eventos y participen activamente si quieren tener una Marathon importante.

Yo disfrute de mi Marathon desde el primer kilómetro hasta el último, los últimos lógicamente controlando que no me cayera ningún ladrillo del muro. Llegué con un puntito de flato, peró entero y con los pies como dos rosas, sin molestias. Con deciros que después de la Marathon nos fuimos a una Peña a disfrutar del merengue, salsa y demás ritmos andinos. Con una sangría de frutas tropicales que quitaba el sentio, luego un pisco (bebida blanca parecida a un orujo de hierbas), para calentar la fría noche de Lima.

Una Marathon completa donde no faltó de nada.

Terminé dentro de mis tiempos y contento, llegue el 8º de mi categoría con 3 h.38´15´´, pasando el 21 en 1h.43´.57´´.

Limitaré mi crónica a lo puramente deportivo, pues si me pongo a charlar sobre éste enigmático viaje, podría escribir un libro por lo que viví a causa de la civilización inca.

Tengo una buena correspondencia con Oscar de la organización de la Marathon de Lima para obtener cualquier información que necesitéis. También tengo un interesante contacto con Daniel en Cusco por si decidís hacer una estancia más larga y visitar como yo visite, Cuzco ( Cusco ), El Valle Sagrado de los Incas, Machupicchu, hice la subida corriendo al Huayna Picchu, que fue toda una experiencia. Otro recorrido fue a Puno y Lago Titicaca con la Isla de los Uros y La Isla de Tekile. En los últimos días visite en el norte la ciudad de Trujillo, La Ciudad de la Eterna Primavera, que es un derroche de arte, de casas coloniales. Me desplacé a Huanchaco para degustar su buen pescado y donde tome mi primer baño en el Océano Pacífico.

Puedo deciros que ha sido un viaje realmente grande y para no olvidar el resto de la vida. He vuelto a tener la suerte de hacer realidad tres sueños en uno, el místico espiritual, el deportivo y el turístico.

Os animo a conocer esta parte del mundo y si de paso os va bien, os recomiendo especialmente correr esta joven Marathon.

Todas las Fotos

Manuel.