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La Marathon de Báscones de Ojeda 2009
La Marathon de Báscones de Ojeda 2009
Crónica de: Manuel Trujillo, 2009.
Podría titular esta crónica como :
La Marathon de Báscones de Ojeda 2009 o como Mi Marathon Más Larga 2009.
No pensé que celebrar Mis Bodas de Oro en el mundo de la Marathon seria tan controvertida, yo que siempre voy decidido a disfrutar de los acontecimientos y de las aventuras, normalmente lo consigo pero esta vez me encontré con una sorpresa.
Es mi sexta Marathon en este pueblo de Báscones de Ojeda (que debería de llamarse Báscones de Boedo al ser bañada por ese pacifico río, pues La Ojeda queda más lejos) que cada año es diferente por alguna variable simpática y este año me ha sido diferente por el dichoso flato.
Fue muy agradable ver a muchos compañeros de anteriores Maratones y compañeros de foro: La sonrisa andante de La Bella Monjita Syl, guapísima, simpática y luciendo como una perla recién tallada, los Valientes Lluís, Popeye, Javi Sanz, el Siete, Gorriti, Merak, el Sombrilla y su Pareja, Teo, Yonhey, Crusti, Los compañeros de Bilbao, Fuertes de Barcelona, el incombustible Casimiro al que conocí en Marrakech, Santos devorador de Kilómetros, en realidad nos conocemos casi todos, pues los que conocen esta Marathon antes o después repiten. Y muchos más que no están en el foro y alguno que me olvidaré, pero si es así que me disculpe, Please.
Es una Marathon en la que los que van en cabeza animan a los últimos y los últimos a los primeros, algo no frecuente pero si gratificante.
La salida a la voz de Gabriel, la tomamos las 9, tres vueltas de más o menos 11, 15 y 15 Km.
La Primera vuelta la viví genial poniéndome en mi sitio con un compañero con el que corrimos en Boston este año y al ritmo previsto, pero con todo el dolor de mi alma tuve que dejar que se alejara, pues algo estaba a punto de pasar. En la segunda vuelta el flato me empezó a recordar que estaba haciendo algún cambio de ritmo que no estaba previsto y empecé a aflojar para que no fuera a más, pues como siempre digo a la Princesa Mari Pau, entre correr y parar hay muchos ritmos intermedios. Pero en la segunda vuelta no había manera de hacer que desapareciera esa sensación de malestar, cuando apareció el segundo flato que me obligaba a acortar cada vez más la zancada y a obligarme a padecer una especie de tos profunda, que me produjo hasta descarne en la garganta y una posterior ronquera aguda.
Como todos los participantes han comentado y escrito en sus crónicas, el fin de semana fue un fin de semana de calor intenso sobrepasando los 30 grados, el domingo amaneció un día de calor de espanto y se notó sobretodo en los abandonos y los malos momentos de muchos. En la primera vuelta grande me encontré con un compañero de hace muchos años de un pueblo vecino de Olea, que había abandonado y esto empezó a preocuparme, pues solemos estar en una forma similar, más bien el está casi siempre mejor que yo y eso me hizo poner la mosca detrás de la oreja, como vulgarmente se dice.
No le hecho la culpa al calor, más bien a los cambios de ritmo o a las dos cosas, el caso es que cuando veía a los compañeros con los que suelo llegar pasándome y sabiendo que iban directos a terminar, sentí una emoción extraña y una lección de humildad, si, de humildad. Pues tengo un compañero de viajes que frecuentemente me dice que los marathonianos o yo en particular somos o soy un poco puñetero y pocas veces humildes y en esta ocasión he tenido que ser y reconocer que no he estado a la altura de esta Marathon y no por haberle faltado el respeto, pues se lo tengo, pero he tenido que claudicar y hacerme su confidente, su aliado y escuchar más que nunca a mi cuerpo para poder terminarla. Lo curioso es que llegué muy bien muscular y articularmente, pero con unas molestias en el pecho ( no sé si de tanto toser) y en los lados del vientre que no os lo deseo a ninguno de vosotros/as.
Digo que llegué muy bien , pues el jueves ( tres días después) pude salir y hacer una tirada de dos horas terminando con buenas sensaciones y esto me tranquilizó, dándome alas para enfrentarme a otro nuevo reto.
Diré que Disfrute como siempre de mi Marathon, pero en esta ocasión también pude sentir la sensación de impotencia a continuar un ritmo ensayado durante muchas semanas. Viví ese sentimiento de tener que luchar contra lo que tu cuerpo te pide y tu mente no acepta o viceversa. Pero en definitiva nos pusimos de acuerdo mi mente y mi cuerpo, para poder terminar la Marathon.
También agradecer a José Aguilar de Valencia el ánimo y la compañía que me brindo en la última vuelta donde decidimos olvidarnos del crono y prometernos terminar juntos, pues el tenía los gemelos rebeldes y me dijo que aunque fuera a gorrazos llegaría con el. Hay cosas que difícilmente se olvidan, sobretodo esas cosas que suceden en los últimos kilómetros de una Marathon.
Hay quien piensa que es mejor retirarse que llegar a las tantas, pero yo estoy contento de haberlo terminado y de haberme conocido en una faceta que no conocía de mí.
Al final fue muy reconfortante encontrar caras amigas esperando en la meta.
Y a Gabriel el Alma de esta prueba le agradezco profundamente ese abrazo de bienvenida, pues me conoce y sabe que no fue el mejor de Mis Maratones.
Me alegro que el año próximo se salga a las 8 h. Para que el tema calor no sea un inconveniente.
El Pueblo de Báscones de Ojeda es un lugar especial donde todo el que lo visita desea volver en una u otra ocasión, es algo así como la fuente de Canaletas de Barcelona, que si bebes agua vuelves otra vez o como en mi caso te enamoras de la Ciudad y te quedas a vivir en ella.
En este viaje he tenido la oportunidad de conocer donde nace ese río Boedo ( el que baña a Báscones de Ojeda ) y de mojarme en sus frías aguas, toda una experiencia ver como manan esas aguas junto al pueblo de Boedo, un pueblo de cuatro casas, en una planicie cerca de la llamada Peña Redonda y a un tiro de piedra del Santuario de la Virgen del Brezo.
También como curiosidad diré que este año pude ver como cogen el agua de los canales que hay a los lados del recorrido. Lo hacen mediante unos artilugios de metal tipo embudos curvados, que hay que cebar meticulosamente para captar el agua y me lo enseñó Reyes una auténtica máquina, una chica de Oteros de Boedo, que lo mismo se ocupa de cuidar el ordeño de las vacas de la familia, que de organizar el riego de los maizales.
Las noches en esta zona son espléndidas, puedes ver las constelaciones con toda claridad al no existir la contaminación lumínica y si estás cerca de algún manantial su sonido ameniza esa observación como la mejor de las filarmónicas.
Para mí no es sólo La Marathon, es también su Entorno, su Gente, su Olor, su Cielo.
Espero y deseo veros el próximo año en La Marathon del Río Boedo y deseo que la próxima sea una Buena Marathon para mí y para vosotros.
Manuel/Atenas.
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